
Los lunares son marcas pigmentadas en la piel que la mayoría de las personas tiene desde la infancia o la adolescencia. Aunque la mayoría son benignos, algunos pueden transformarse en cáncer de piel. En CDMX, la radiación solar intensa y la exposición acumulada al sol hacen especialmente importante revisar los lunares con regularidad y acudir con un dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso.
Para vigilar lunares y cáncer de piel en CDMX se utiliza la regla ABCDE: A de Asimetría (un lado del lunar es diferente al otro), B de Bordes irregulares, C de Cambio de color o varios tonos en el mismo lunar, D de Diámetro mayor de 6 mm o que crece, y E de Evolución, es decir, lunares que cambian de tamaño, forma, color, sangran, pican o duelen. Cualquiera de estos signos amerita valoración dermatológica.
El diagnóstico de lunares y cáncer de piel en CDMX lo realiza el dermatólogo mediante exploración clínica y, en muchos casos, con ayuda de un dermatoscopio. Si un lunar es sospechoso, se puede recomendar una biopsia para analizar el tejido y confirmar si se trata de un cáncer de piel como melanoma, carcinoma basocelular o espinocelular. Detectarlos a tiempo aumenta las posibilidades de tratamiento exitoso.
Para reducir el riesgo de cáncer de piel en CDMX se recomienda usar protector solar de amplio espectro todos los días, reaplicarlo cada 2 a 3 horas, evitar el sol directo entre las 11:00 y las 16:00 horas, usar gorra o sombrero y ropa que cubra la piel. Además, es importante revisar la piel una vez al mes frente al espejo y programar revisiones periódicas con un dermatólogo, especialmente si se tienen muchos lunares, piel clara o antecedentes familiares de cáncer de piel.